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Hoy en día hay pocas voces del jazz que magneticen como lo hace la de Diana Krall. Las cuerdas vocales de esta cantante del siglo XXI conjugan a la perfección la melancolía aterciopelada que predominaba en el género en su versión más clásica con una rabiosa pátina de actualidad. Por eso ella no tiene que hacer equilibrios: se mantiene con un pie en el pasado y otro en el presente con absoluta naturalidad. Krall siempre tiñe sus recitales de fraseo sugerente, de un swing que le sale de las venas y de una inspiración que viene del más allá, para ser más exactos, directamente desde las más grandes voces del jazz. Pura magia que este año se podrá ver en el escenario del Festival Castell de Peralada. Un lujo. |