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Dos personalidades opuestas. Si la impulsividad no era la principal característica de Brahms, Eduard Toldrà y su obra se caracteriza por una fuerza interior espontánea, lírica y expresiva. Brahms esperó a pasar de los 40 años para bordar tanto la forma sinfónica, como el cuarteto, para no comentar su célebre indecisión hacía Clara Schumann. Pero cuando lo hizo, marcó un antes y un después tanto por su capacidad melódica, como por su dominio magistral de la forma y de las grandes estructuras. Toldrà transpiraba música. Su personalidad explosiva se hacía evidente cuando dirigía mientras que, curiosamente, su obra y en concreto el cuarteto “Vistes al mar”, se caracterizaba por un lirismo marcadamente mediterráneo a menudo, con un perfume francés. |