UNA SÁTIRA OPERÍSTICA

UNA SÁTIRA OPERÍSTICA

Hoy era jornada de doble sesión y la velada ha continuado en el Mirador del Castell con el estreno en Catalunya de Estètica i massacre, tragicomedia operística en dos actos surgida del proyecto Òh!pera del Gran Teatre del Liceu. La coproducción del Festival Perelada y el Liceu ha reunido la música y la dirección musical de Carles Prat, el libreto de la escritora y traductora Carlota Gurt y la dirección escénica de Oriol Pla en una pieza sobre la presión por construir una imagen aceptable, exhibirla en las redes y medirse con la mirada de los demás.

La historia parte de una pareja en una cotidianidad reconocible. Él recibe el encargo de elaborar artículos y vídeos para redes con una periodicidad semanal; ella lamenta que una librería del barrio haya sido sustituida por un establecimiento de tratamiento y embellecimiento de uñas y denuncia el negocio de la belleza artificial. De ahí nacen el título y el experimento: él decide someterse a los imperativos estéticos tradicionalmente atribuidos a las mujeres, mientras ella abandona el maquillaje, la depilación o cualquier otro procedimiento destinado a seguir los cánones estéticos imperantes. La provocación se convierte en una escalada alimentada por las visualizaciones y el éxito digital.

Maria Patak y Carlos Varela han asumido con éxito los dos personajes, identificados como Ella y Él. Su relación se transforma a medida que los cuerpos se convierten en escaparate, argumento y campo de batalla. Uñas de gel, fajas, tacones, bótox e implantes dejan de ser complementos para organizar la vida de la pareja. Él defiende la metamorfosis como una revolución y encuentra en la viralidad su legitimación. Ella construye el extremo contrario: se convierte en una figura pública de la antiestética, publica el libro Orgullosamente fea y transforma el rechazo de la imagen en otra forma de exhibición.

El libreto de Carlota Gurt trabaja con la contradicción sin convertirla en una lección cerrada. Los protagonistas quieren liberarse de los modelos impuestos y acaban atrapados en otros igualmente rígidos. La sátira recorre la cirugía, la superioridad moral, la cultura del like y la rapidez con la que una comunidad digital encumbra o destruye a sus ídolos. La comicidad ha convivido con un malestar persistente, una característica muy propia de la escritora que, en ocasiones, recurre al humor, en otras a la ironía y en muchas al sarcasmo más brutal, hasta volverse casi vitriólica. Cuando ambos han perdido la fama y recurren a un asistente virtual (Siri) para explicarse, la respuesta vuelve a conducirlos hacia el consumo, el retoque y los productos que prometen una identidad.

El compositor Carles Prat ha traducido este movimiento dramático en una partitura para piano, clarinete, violín y percusión interpretada por Pablo Meléndez, Álvaro Rodríguez, Clàudia López y Jorge Bosch. La música asocia motivos y texturas a los personajes, sigue las palabras y evoluciona con las transformaciones. Los recursos inicialmente vinculados a los cánones femeninos —arpegios, líneas legato, armonías suaves, glissandi o rubati— se mezclan hasta desembocar en una discusión musical y un delirio donde la cotidianidad pierde estabilidad.

La puesta en escena del actor y director Oriol Pla ha situado el foco visual sobre todo en el centro del escenario y en un tocador a la derecha. La escenografía de Josep Iglesias, la iluminación de Mariona Ubia, el vestuario de Alba Semper y la utilización del vídeo han convertido el espacio, inundado de corazones de plástico que representaban los likes que han ido cayendo durante toda la función, en parte del conflicto. El diseño forma parte del relato sobre los cuerpos, las apariencias y las mutaciones de cada identidad pública. Esto conecta con el espíritu de Òh!pera, que incorpora a estudiantes y favorece el contacto entre creadores emergentes y profesionales.

El desenlace despliega la ironía de toda la obra. Devorados por sus revoluciones, Ella y Él se reencuentran e imaginan una vida auténtica, apartada de la sociedad. La esperanza dura poco debido a sus propias contradicciones: enseguida proyectan una cuenta compartida de Instagram, un libro inspirador, una serie y una ópera sobre su experiencia. El último selfi confirma que la necesidad de ser vistos continúa intacta. Estètica i massacre ha llegado a Peralada como una ópera contemporánea directa, cómica e inquietante, que podríamos considerar trágica, capaz de reconocer en el exceso de los personajes una deformación cercana de la vida digital.