UN SIGLO MAGISTRAL

UN SIGLO MAGISTRAL

El Festival Perelada ha celebrado hoy el centenario de la organista Montserrat Torrent con un concierto que también ha significado la incorporación del órgano a la programación del ciclo, por primera vez. Por estos dos motivos y por el estreno de una pieza compuesta por Bernat Vivancos y dedicada a Torrent, la velada de esta noche ha sido muy especial y pasará a la historia del Festival. La iglesia del Carme ha acogido una velada concebida en torno a los tres grandes ámbitos que han definido la trayectoria de la organista barcelonesa: Johann Sebastian Bach, la recuperación de la música ibérica antigua y el compromiso con la creación contemporánea. La baja de última hora de Paolo Oreni ha obligado a modificar el programa anunciado. Joan Seguí ha asumido la interpretación de la Tocata y fuga en re menor, BWV 565 de Bach y no se ha podido escuchar la improvisación final sobre temas inspirados en la biografía de la homenajeada.

Para hacer posible este primer concierto de órgano en la historia del Festival Perelada, se ha instalado en la iglesia del Carme el órgano modular Wanderer, formado por doce armarios conectados a una consola de tres teclados y concebido para ofrecer una sonoridad equivalente a la de un instrumento de aproximadamente un millar de tubos. Su condición transportable ha permitido situar el órgano en el centro de una celebración que ha reunido repertorio, memoria y continuidad generacional. Albert Blancafort, que ha colaborado en una propuesta protagonizada por una intérprete todavía plenamente vinculada al estudio, a los escenarios y a la ampliación del repertorio de su instrumento, lo ha explicado justo antes de iniciarse el concierto.

Joan Seguí ha abierto la velada con la Tocata y fuga en re menor, BWV 565, una de las partituras más conocidas atribuidas a Bach. La obra ha ofrecido una entrada de gran empuje, con la contundente declamación inicial de la tocata, entre las sonoridades del órgano y la construcción gradual de la fuga. Seguí, nacido en Barcelona en 1996 y formado inicialmente en la Escolanía de Montserrat, ha debutado en el Festival Perelada en una actuación que ha adquirido más peso del previsto tras la ausencia de Oreni. Organista titular del órgano histórico de la basílica de Santa Maria del Mar y organista asistente de la Sagrada Familia, pertenece a una generación que ha podido beneficiarse del camino pedagógico e interpretativo abierto precisamente por Montserrat Torrent.

La propia homenajeada, recibida por el público con una cálida ovación y un respeto reverencial, ha conducido a continuación el programa hacia el repertorio al que ha dedicado una parte esencial de su vida. El Segundo tiento de cuarto tono a modo de canción de Francisco Correa de Arauxo remite directamente a su ingente labor de recuperación de la música ibérica. Torrent realizó la primera grabación mundial de la integral de la Facultad orgánica, el conjunto de obras publicado por Correa en 1626, y ha definido la relación que mantiene con su música como una «fascinación misteriosa, poderosa e imparable», según recoge Albert Torrens en el texto del programa de mano. El tiento ha permitido escuchar cómo un mismo motivo musical pasaba de una voz a otra a lo largo de varias secciones, aprovechando los diferentes timbres del órgano para crear contrastes y matices expresivos.

Bach ha reaparecido con la Pastorella en fa mayor, BWV 590, interpretada esta vez por Torrent. Menos solemne y conocida que la pieza inaugural, la partitura se organiza en cuatro movimientos, se inspira en la música pastoral y deja sentir influencias italianas en una sucesión semejante a la de una suite. Su escritura serena ha aportado un cambio de atmósfera al concierto y ha conducido la escucha hacia un terreno más íntimo. La Gallarda V de Joan Baptista Cabanilles ha completado el recorrido por la música antigua. La presencia del compositor de Algemesí ha tenido una significación particular: Torrent le dedicó su primera grabación monográfica, realizada en 1965 en el órgano de la basílica de Santa María de los Sagrados Corporales de Daroca y distinguida dos años después con el Prix du Disque de la Académie Charles Cros.

La principal aportación nueva de la velada ha sido el estreno de Pregària a la Verge de Montserrat per abants d’anar a dormir, de Bernat Vivancos, encargo del Festival Perelada y obra dedicada a Torrent. El compositor, que mantiene una vinculación muy estrecha con el ciclo, ha construido la partitura en cien compases exactos, uno por cada año de vida de la organista. El propio Vivancos la ha definido como una «melodía sencilla, amable, modesta y humilde», concebida como un canto de líneas expresivas, un cantabile, y al mismo tiempo como un ricercare. La idea de búsqueda remite a una actitud inseparable de la biografía de Torrent: estudiar, profundizar, revisar las fuentes y devolver a la vida músicas que habían permanecido olvidadas durante siglos.

La Pregària contiene, discretamente integrados, varios motivos del Virolai. El título concentra también referencias muy personales: Montserrat es a la vez el nombre de la organista y el de la montaña; la plegaria remite a su fe, y la mención a la Virgen, a su patrona. El último segmento, «per abans d’anar a dormir», introduce una atmósfera de confianza y consuelo. Torrent ha asumido el estreno de esta obra concebida expresamente para ella, un hecho poco habitual en cualquier trayectoria y aún más excepcional cuando la dedicataria y primera intérprete acaba de cumplir cien años. Vivancos, discípulo suyo, ya había visto cómo la organista incorporaba al repertorio Improvisation I, una pieza que ella misma llegó a considerar una de las que más horas de estudio le habían exigido. Al término de la Pregària, Torrent ha finalizado su intervención en la velada recibiendo de nuevo un cálido aplauso del público presente en la iglesia del Carme.

Antes del Tríptico del Buen Pastor de Jesús Guridi, Joan Seguí ha incorporado al programa la Pastoral, Cançó i Dansa núm. 15 de Frederic Mompou. Escrita para órgano en mayo de 1972 y dedicada a la propia Montserrat Torrent, es la única contribución de Mompou al ciclo de Cançons i Danses destinada originalmente a este instrumento. La inclusión ha reforzado el carácter biográfico del concierto con una obra directamente ligada a la protagonista y ha sumado a Mompou al diálogo entre diferentes generaciones de creadores catalanes. El carácter contemplativo de la canción avanza hacia una danza más viva sin abandonar la sencillez, la claridad ni esa atención a los sonidos más esenciales tan característica del compositor.

Seguí ha cerrado el programa con el Tríptico del Buen Pastor, compuesto por Guridi para el órgano de la catedral del Buen Pastor de San Sebastián y estrenado durante la década de 1950. Los tres movimientos —El rebaño, La oveja perdida y El buen pastor— forman una obra extensa, de relato fácilmente reconocible y profundo contenido espiritual. Torrent la ha interpretado a menudo a lo largo de su carrera, por lo que su presencia ha funcionado también como un nuevo reconocimiento al repertorio que ha transmitido. En ausencia de Oreni, el tríptico se ha convertido en el punto final de una velada que ha mantenido intacto el sentido del homenaje pese a la supresión de la improvisación prevista.

Con más de 1.700 conciertos, una discografía decisiva para el conocimiento de la música ibérica y un magisterio ejercido sobre varias generaciones de organistas, Montserrat Torrent llega a los cien años convertida en una figura de referencia internacional. El Festival Perelada se ha sumado con este concierto a la conmemoración del Año Montserrat Torrent y lo ha hecho situándola ante el instrumento, allí donde su legado se manifiesta con mayor precisión: en el contacto directo con las obras que ha recuperado, estudiado y difundido, y con una nueva composición que amplía todavía hoy el repertorio que lleva su nombre.