UN DIÁLOGO TRANSVERSAL

UN DIÁLOGO TRANSVERSAL

La iglesia del Carme ha sido hoy el escenario del debut del Trio Fortuny en el Festival Perelada —aunque el violonchelista Pau Codina ya había actuado en él en una ocasión anterior—, en una velada concebida a las puertas de la celebración de su décimo aniversario. La formación integrada por Joel Bardolet al violín, Pau Codina al violonchelo y Marc Heredia al piano ha presentado un programa de gran exigencia formal que ha recorrido distintas etapas de la historia de la música de cámara, articulado con obras de autores capitales del repertorio universal y la incorporación de nuevas voces de la creación actual como Francesc Prat o Judit Neddermann. El concierto ha permitido comprobar la solidez alcanzada por el Trio Fortuny durante una década de trayectoria compartida. Bardolet, Codina y Heredia han construido una propuesta basada en la escucha mutua, la precisión del diálogo y una concepción conjunta de las obras, cualidades indispensables en una formación que debe conciliar tres instrumentos con proyecciones sonoras muy distintas. Como explica el crítico musical Jorge de Persia en el programa de mano, esta combinación abarca «una amplia gama de posibilidades técnicas y tímbricas» gracias a la cuerda aguda del violín, el registro grave del violonchelo, las armonías del piano y la extensión del teclado.

La primera parte de la velada se ha abierto con el Trío op. 70 nº 1 Fantasma de Ludwig van Beethoven, concretamente el Allegro vivace e con brio inicial, que ha situado el concierto en un momento decisivo de la historia del género. La obra, escrita en 1808 en Heiligenstadt, en un periodo de gran producción creativa del compositor alemán, se caracteriza por un arranque imperativo y la exigencia de una respuesta inmediata entre los tres intérpretes. Como señala el crítico musical Jorge de Persia en el texto del programa de mano, la formación ha comenzado con «un inicio imperativo del piano, seguido de la sutil aparición melódica de violín y violonchelo, que dan paso a un crescendo de diálogos matizados por efectos dinámicos, contrastes y juegos tonales, siempre en torno a un tema dominante». La interpretación del Trio Fortuny ha sostenido esta tensión dialogante entre los tres instrumentos, destacando la claridad en el desarrollo de las ideas temáticas y la articulación del discurso musical.

A continuación, la formación ha abordado el primer movimiento del Trío op. 50 de Piotr Ilich Chaikovski, el Pezzo elegiaco: Andante – Moderato. La obra fue escrita entre 1881 y 1882 y dedicada a la memoria de Nikolái Rubinstein, y plantea una dinámica compleja en cuanto a la convivencia tímbrica. Tal como recuerda Jorge de Persia en sus notas, el propio Chaikovski «no veía posible la coherencia tímbrica en sus componentes. Entendía que el piano funcionaba como solista, con orquesta, o en simple función de acompañante, pero no como coprotagonista junto al violín y el violonchelo». En este sentido, los tres intérpretes han ofrecido una interpretación con una gran presencia melódica del violonchelo y del violín en los fragmentos de carácter elegíaco, equilibrando la presencia del piano, que era una de las dificultades que el propio Chaikovski señaló respecto a esta obra. El resultado ha permitido al público apreciar la que posiblemente ha sido la mejor pieza de la velada, al menos la que ha provocado en la audiencia una profunda sensación de paz. Once variaciones y una coda final que retoma el tema inicial, regresando al señalado carácter elegíaco.

El recorrido por el Romanticismo ha tenido continuidad con Soir op. 78 de la compositora francesa Mélanie Hélène Bonis, más conocida como Mel Bonis. La pieza, de carácter posromántico y paisajístico, ha permitido mostrar la línea melódica que discurre principalmente en la cuerda, sostenida por el acompañamiento del piano. La inclusión de esta obra ha puesto en valor la creación de una autora integrada en los circuitos parisinos de finales del siglo XIX y principios del XX, en un entorno marcado por los prejuicios contra las mujeres creadoras. La pieza ha funcionado como un espacio de transición dentro del programa y ha permitido escuchar al trío en un registro de mayor intimidad.

Uno de los puntos centrales del concierto ha sido la presentación de la obra Ronde de Francesc Prat, un estreno absoluto encargado por el propio Festival Perelada, en consonancia con su condición de motor de creación y promotor del talento local. La pieza se ha insertado en el bloque dedicado a los autores catalanes contemporáneos, abriendo el programa a lenguajes actuales. La presencia de esta nueva partitura ha evitado que la celebración del décimo aniversario quedara limitada a una revisión del repertorio histórico y la ha vinculado a una línea de trabajo habitual del conjunto. Durante esta temporada, la formación ha estrenado —y estrenará— varias composiciones escritas para el grupo, de creadores como Ferran Cruixent, Josep Ollé y el propio Prat, además de un triple concierto de Joan Magrané. Esta dedicación a la nueva creación convive con una trayectoria europea consolidada y con la residencia artística que el trío desarrolla en el Palau de la Música Catalana.

A continuación, la cantante y compositora Judit Neddermann ha subido al escenario para sumarse al Trio Fortuny en la interpretación de dos temas muy arraigados en la tradición catalana, L’hereu Riera y Muntanyes regalades, ambos con arreglos realizados por el pianista Marc Heredia. La participación de la cantante, que debutaba hoy en el Festival Perelada, ha aportado una lectura de las melodías populares desde una perspectiva que vincula la canción de raíz y la música de cámara. La voz ha entrado en un programa esencialmente instrumental sin actuar como un elemento ornamental: ha prolongado la voluntad del concierto de relacionar épocas y lenguajes a partir de un patrimonio reconocible. Neddermann, con una trayectoria marcada por proyectos de diversa naturaleza estética y colaboraciones con formaciones camerísticas y vocales, ha integrado su maravillosa voz en la línea instrumental del trío. Su experiencia en el jazz, la música moderna, la canción de autor y los proyectos de revisión del repertorio —entre los que figura Viatge d’hivern, compartido con el Quartet Brossa a partir del ciclo de Schubert— ha facilitado el diálogo con una formación clásica sin desdibujar el origen tradicional de las melodías. Antes de la intervención de la cantante, Heredia ha tomado la palabra para anunciar que las dos canciones que interpretaría Neddermann estarían incluidas en un disco en el que trabajan conjuntamente, que contendría unas catorce canciones de raíz tradicional catalana y que se publicaría el próximo otoño, si todo iba bien.

La última parte del concierto ha regresado al repertorio histórico y al registro sombrío con el segundo movimiento (Andante con moto) del Trío en mi bemol mayor D. 929 de Franz Schubert. El movimiento, construido sobre un ritmo de marcha fúnebre presentado inicialmente por el piano y seguido por el tema del violonchelo, ha cerrado el bloque clásico-romántico del programa. Finalmente, la velada ha concluido con el Trío nº 1 op. 8 de Dmitri Shostakóvich, obra de un solo movimiento escrita en 1923 durante los años de formación del compositor en San Petersburgo. Aunque pertenece a la juventud del compositor, la obra ya deja entrever algunos de los rasgos que definirán su lenguaje: el cromatismo, los cambios repentinos de carácter, la energía rítmica y una expresividad que puede pasar de la concentración lírica a una agitación incisiva.

La generosidad del público en la duración y la intensidad de los aplausos ha propiciado que el trío ofreciera un par de propinas. La primera, la interpretación de Morgen (Richard Strauss), aunque sin la aportación de ningún cantante lírico (se trata de un lied), mientras que la segunda propina ha sido un nuevo tema que preparan para el disco en colaboración con Neddermann, la habanera Mare, vull ser pescador (Antònia Vilàs), en la que, precisamente, la madre de un joven que quiere ser pescador como su padre, un hombre con un destino trágico en el mar, se encomienda en un momento de la canción a la Virgen del Carmen. Muy adecuado.

El debut en Peralada del Trio Fortuny ha resumido las principales líneas de la formación: la profundización en el gran repertorio, la atención a autores menos presentes, el apoyo a la composición contemporánea y la colaboración con artistas procedentes de otros ámbitos. La presencia de Judit Neddermann y el estreno de Francesc Prat han conferido al concierto una identidad específica, más allá de la conmemoración.